Las redes que han penetrado en el control de la economía y política hondureña son quizás menos unitarias que las redes de cleptocracias mucho más estructuradas como la de Azerbaiyán o Cambodia En esos países, el sector privado está o estaba dominado casi en su totalidad por miembros subordinados del clan del gobernante. Actualmente, en Honduras, por el contrario, los sectores público, privado y delictivo, si bien están interrelacionados de manera estrecha, son bastante displicentes y mantienen, por lo menos, algo de autonomía.
Por ejemplo, la mayor parte del sector privado moderno (la banca, la producción de energía, la comida rápida y el turismo, las telecomunicaciones y algunos productos de exportación) está en manos de unas cuantas familias cuyos orígenes levantinos comunes los aísla en cierto modo del resto de la sociedad hondureña. Estas familias, los Facussés, los Canahuatis, los Goldsteins, los Kafies, los Laraches, los Nassers, los Rosenthals, entre otras se desplazaron a Honduras del Medio Oriente a principios del siglo XX y se han beneficiado con las políticas económicas post-Mitch.
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