
Tras la reciente repercusión mundial del movimiento Black Lives Matter («las vidas negras importan»), un llamamiento alternativo cobró fuerza desde Honduras: «las vidas garífunas también importan».
El desencadenante de esta reivindicación fue el secuestro de cuatro líderes de este grupo étnico afrodescendiente a manos de hombres, según testigos, vestidos con uniformes de policía.
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